Protocolo Grupal e Integrativo con EMDR
 
     
     
 

Protocolo Grupal e Integrativo con EMDR: Intervención post-catástrofe para niños y adultos

Ignacio Jarero ( AMAMECRISIS, Ciudad de México)
Lucina Artigas (Facultad de Psicología Profesional de Colorado)
John Hartung (Facultad de Psicología Profesional de Colorado)

Agradecimientos

Agradecemos a Judith Boel, Judy Jones y Judy Albert por su temprano apoyo al trabajo sobre trauma psicológico que describimos. Tere López Cano, Nicté Alcalá, y Magaly Mauer por el tratamiento efectivo y afectuoso que proveyeron bajo circunstancias difíciles. Y a todos los miembros del Instituto EMDR Latinoamericano con los que hemos compartido el desafío del trabajo sobre el trauma durante tantos años.

Resumen

El Reprocesamiento y Desensibilización a través del Movimiento Ocular (EMDR) por sus siglas en inglés, es reconocido como un tratamiento efectivo y eficiente para tratar asuntos relacionados con trauma. Este artículo describe la aplicación de una intervención grupal con EMDR para niños y adultos traumatizados por desastres naturales en varios países de Latinoamérica. Para ejemplificar la aplicación del modelo, se describe un estudio de campo medido formalmente y nueve proyectos piloto. Los prometedores resultados de esta intervención grupal sugieren que el EMDR es un medio efectivo para dar tratamiento a grandes grupos de personas afectadas por eventos traumáticos en gran escala (desastres naturales, terrorismo). Es necesaria más investigación controlada sobre este tema.

Si bien la bibliografía sobre los efectos de los desastres se ha acumulado por más de dos décadas, la información sobre la sintomatología relacionada con las catástrofes entre las víctimas de países en desarrollo, es en proporción escasa (Norris et al., 2002). Una conclusión tentativa es que los desastres naturales son particularmente problemáticos en el mundo en desarrollo, lo que incluye, entre otros, a América Latina. En un reciente estudio longitudinal sobre los efectos de las inundaciones y desprendimientos de tierra en México, un grupo de investigadores internacionales descubrió que los sobrevivientes de desastres presentaban una alta prevalencia de Trastorno por Estrés Postraumático (TEPT) (24% en promedio, variando entre 14% en un sitio hasta 47% en otro) y una alta incidencia del trastorno depresivo mayor (Norris, Murphy, Baker, & Perilla, 2004). La interpretación de esta información se vio complicada, por el hecho de que los residentes de ciertos lugares habían experimentado otros eventos potencialmente traumáticos durante sus vidas, y que los síntomas de TEPT podrían ser previos a los desastres estudiados, lo que apoyaba la idea de que el trauma en el mundo en desarrollo podría ser inusualmente común y complejo.

La información reunida con intervalos de seis meses, permitió a los investigadores observar el desarrollo de los síntomas del TEPT. Notaron que la incidencia del TEPT declinaba con el tiempo, y que esta recuperación natural continuaba durante 18 meses antes de estabilizarse, lo que refleja como la cura natural, cuando se da, puede ser dolorosamente prolongada. Aún después del período de estabilización de 18 meses, los índices de TEPT en las víctimas de catástrofes eran más altos que el promedio de TEPT en México. Norris et al. (2004) concluyen que sus descubrimientos apoyan una llamada a "intervenciones tempranas y continuas que provean asistencia en salud mental a las víctimas de desastres, en una forma culturalmente apropiada y viable, en lugares... que posean pocos profesionales a los que se pueda recurrir." (pp. 290-291).

La efectividad del EMDR en el tratamiento de sobrevivientes a eventos traumáticos a sido ampliamente reconocida por una variedad de organizaciones profesionales, entre las que se encuentran la American Psychological Association (Chambless et al.,1998), la American Pyschiatric Association (2004), la International Society for Traumatic Stress Studies (Chemtob, Tolin, van der Kolk, & Pitman, 2000), el Israeli National Council for Mental Health (Bleich, Kotler, Kutz, & Shaley, 2002), el Northern Ireland Department of Health (Clinical Resource Efficiency Support Team, 2003), y el US Department of Defense and Veterans Affairs (2004).

Se ha informado ampliamente de la efectividad del EMDR en sobrevivientes de traumas (Gelinas, 2003; Ironson, et al., 2002; Korn & Leeds, 2002; Manfield & Shapiro, 2003; McCullough, 2002; Perkins & Rouanzoin, 2002; Lee, et al., 2002).

Estudios apoyan el empleo de EMDR en el tratamiento de síntomas causados por trauma, en niños y adolescentes(Cocco & Sharpe, 1993; Greenwald, 1994, 1998, 1999, 2000; Johnson, 1998; Lovett, 1999; Pellicer, 1993; Puffer, Greenwald & Elrod, 1998; Russell & O’Connor, 2002; Scheck, Schaeffer, & Gillette, 1998; Shapiro, 1991; Soberman, Greenwald, & Rule, 2002; Stewart & Bramson, 2000; Taylor, 2002; Tinker & Wilson, 1999).

Se han publicado estudios que han investigado los efectos del tratamiento con EMDR después de desastres naturales o provocados por el hombre (Fernández, Gallinari, & Lorenzetti, 2004; Grainger, Levin, Allen-Byrd, Doctor, & Lee, 1997; Jarero, et al., 1999).

Se ha informado que el tratamiento con EMDR ha sido efectivo en niños afectados por un huracán en Hawai (Chemtob, Nakashima, Hamada & Carlson, 2002), en adultos y niños afectados por terremotos en Turquía (Korkmazlar-Oral & Pamuk, 2002), con víctimas de los ataques terroristas en la ciudad de Nueva York (Silver, Rogers,Knipe,& Colelli, 2005) y en niños afectados por una inundación en Argentina (Aduriz et al., in press).

El tratamiento estándar con EMDR, que utiliza un protocolo de ocho fases, está basado en el modelo de procesamiento de información a un estado adaptativo (Shapiro, 2001). Esta teoría se basa en el concepto de que el sistema neurobiológico humano, inherentemente procesa información de una forma que promueve resoluciones adaptativas. La asociación entre información adaptativa nueva y ya almacenada, facilita el aprendizaje y la resolución de perturbaciones, lo que incluye un almacenaje apropiado (adaptativo) en la memoria. Sin embargo, las emociones intensas asociadas a eventos traumáticos, pueden interferir con la capacidad del sistema de procesamiento de información para hacer las conexiones apropiadas, causando que el evento quede aislado en una red de memoria. Así, futuros eventos que tengan similares características, pueden disparar pensamientos, emociones, imágenes, y sensaciones corporales asociadas con el evento traumático almacenado disfuncionalmente, contribuyendo con los síntomas intrusivos asociados con el TEPT. La auto-percepción, afectos y conductas disfuncionales, son causados por la red de memoria no procesada a un estado adaptativo. Se piensa que el EMDR facilita al sistema de procesamiento de información, desbloquear la información almacenada disfuncionalmente y procesarla a un estado adaptativo.

Asociación Mexicana para Ayuda Mental en Crisis

Desde hace siete años, un grupo de profesionales en salud mental mexicanos y latinoamericanos, ha realizado investigaciones y tratamientos relacionados con las catástrofes. Éste grupo es parte de una red internacional de trabajadores en trauma psicológico, que forman la rama de habla hispana y portuguesa del Instituto EMDR. Diferentes miembros de la red entrenan y proveen tratamientos con la metodología EMDR en casi 20 países, principalmente en Latinoamérica. A continuación se encuentra una breve historia del grupo Mexicano:

Durante dos semanas, en octubre de 1997, el huracán Paulina devastó las costas de los estados mexicanos de Guerrero y Oaxaca con lluvias torrenciales, inundaciones y desprendimientos de tierra. Al menos 2.800 personas murieron. Un grupo internacional de voluntarios, profesionales de la salud mental entrenados en EMDR, proveyó servicios psicológicos durante enero y febrero de 1998. Este trabajo, evaluado como muy positivo por la gran mayoría de los beneficiarios, dio origen en abril de 1998 a la Asociación Mexicana para Ayuda Mental en Crisis (AMAMECRISIS).

La Asociación es una organización no gubernamental sin fines de lucro, cuyos miembros son profesionales de la salud mental especializados en trauma psicológico. Los ingresos producidos por la enseñanza se utilizan para financiar objetivos humanitarios. La mayoría de sus clientes son personas que han sufrido violencia en todas sus formas, robos, secuestros, violaciones, muertes de familiares y desastres tanto naturales como provocados por el hombre, entre ellos la guerra civil.

Los miembros de la asociación, brindan instrucción académica previa a los desastres, al personal de emergencia, profesionales de la salud mental y rescatistas que se preparan para catástrofes. Durante las 72 horas posteriores a un desastre, ofrecen apoyo in situ, a sobrevivientes menores de edad y adultos, así como al personal que los asiste. Para los sobrevivientes que desarrollan TEPT u otros síntomas derivados del evento traumático y para el personal de servicio que sufre del llamado desgaste profesional por empatía, se ofrecen intervenciones entre 2 a 12 semanas posteriores al desastre o aún más tiempo si fuera necesario y viable.

La asociación ha desarrollado técnicas y protocolos innovadores para tratar las necesidades emocionales urgentes de niños y adultos, sus familias y los auxiliadores. Entre éstas técnicas se encuentra el Protocolo Grupal e Integrativo con EMDR.

El Protocolo Grupal e Integrativo con EMDR

La terapia grupal es una forma probada de tratamiento para niños y adolescentes traumatizados (Meichenbaum, 1994;Cemalovic, 1997;Kristal-Andersson, 2000; Samec, 2001). El Protocolo Grupal e lntegrativo con EMDR fue creado para responder a las enormes necesidades de atención en salud mental que siguieron al huracán Paulina en 1997 (Artigas, Jarero, Mauer, López Cano, & Alcalá, 2000). Se desarrolló teniendo en cuenta un modelo de integración psicoterapéutica, en este caso el modelo de terapia grupal para víctimas de trauma, integrado con el modelo EMDR, originalmente pensado para tratamientos individuales. Si bien fue diseñado para trabajar con niños, se ha descubierto que este protocolo es adecuado para trabajar grupalmente con adultos.

El protocolo se estructura dentro de un formato de terapia de juego y ha sido utilizado con sobrevivientes de catástrofes de entre 7 y 50 años.

El protocolo ha sido diseñado para lograr los siguientes objetivos principales:

- Identificar a los pacientes con síntomas de estrés postraumático agudo, o de trastorno por estrés postraumático.
- Confrontar el material traumático.
- Traer a la conciencia aspectos del trauma que fueron disociados.
- Facilitar la expresión de emociones dolorosas y/o comportamientos vergonzosos.
- Ofrecer al paciente apoyo y empatía apropiados.
- Condensar los diferentes aspectos del trauma en imágenes representativas y más manejables.
- Incrementar la percepción de los pacientes, de dominio sobre los elementos perturbadores de la experiencia traumática.
- Reprocesar las memorias traumáticas.

Antes de aplicar el protocolo, los miembros del grupo capacitan a los maestros, padres y parientes sobre el curso del trauma y los alistan para identificar a los niños afectados.

La evaluación psicológica estandarizada se usa con cautela. Esta costumbre debilita el valor científico de la información conseguida, a la vez que respeta los deseos de nuestros clientes latinoamericanos de no ser estigmatizados por los procedimientos formales de evaluación. De acuerdo a la experiencia del equipo de AMAMECRISIS, los clientes tienden a rechazar la ayuda de aquellos que consideran oportunistas, en este caso todo aquel que se interese en el sobreviviente como un objeto de estudio.

Al final de la intervención grupal, los niños que requieran de atención individual se tratan por separado, y se les practican más evaluaciones para verificar la existencia de problemas mentales co - o pre- existentes. Posteriormente al protocolo, a todos los clientes se les enseñan técnicas básicas de manejo de afectos para sobrellevar el estrés y prepararse para el futuro.

Debido a la falta de espacio no se describe en detalle el Protocolo de referencia que ya ha sido presentado en conferencias (Jarero, Artigas, Mauer, López Cano, & Alcalá, 1999). Los profesionales que usan EMDR encontrarán que el protocolo sigue el modelo básico EMDR, con varias modificaciones: durante la fase 1, la historia clínica se obtiene de padres y maestros y se realiza una evaluación formal con un instrumento debidamente validado. La fase 2 se lleva a cabo mediante juegos especialmente diseñados para promover el rapport y la instalación del Lugar Seguro. La información de la fase 3, se obtiene del primer dibujo del cliente, quien dibuja y colorea el evento crítico en vez de visualizarlo mentalmente. Durante la fase 4, en lugar de apoyarse en el profesional, los clientes proveen su propio estímulo bilateral empleando el Abrazo de la Mariposa (Artigas et al., 2000); la medición de las unidades subjetivas de perturbación (SUD) por sus siglas en inglés, se lleva a cabo con rostros que representan distintas emociones y con dibujos repetidos del incidente en vez de números en un cuestionario. La fase 5 se lleva a cabo mediante un dibujo y una palabra o frase escrita. Durante la fase 6, los clientes revisan todo su cuerpo y hacen el Abrazo de la Mariposa. En la fase 7, se regresa al Lugar Seguro para cerrar la sesión y en la fase 8 se atiende empleando este protocolo de forma individual o en pequeños grupos, a los clientes que así lo requieran. Durante todo el proceso, los miembros del equipo de profesionales en salud mental, trabajan en conjunto formando el Cuerpo de Protección Emocional, con el fin de apoyar a los clientes durante el protocolo o brindarles atención individual posteriormente.

Este protocolo se ha aplicado con modificaciones, con los niños sobrevivientes del terremoto de 1999 en la ciudad de Adapazari, Turquía (Korkmazlar-Oral & Pamuk, 2002), con los niños sobrevivientes de la guerra de 1999 entre Albania y Kosovo (Wilson, Tinker, Hoffman, Becker, & Marshall, 2000), con los niños que presenciaron el desastre aéreo de Milán, Italia en el año 2002 (Fernández et al., 2004), y con los niños sobrevivientes al tsunami de diciembre del 2004 en Tailandia (Birnbaum, A., comunicación personal).

Estudio de caso, Piedras Negras, México

Piedras Negras, se encuentra en la frontera entre México y EEUU. En abril de 2004 una inundación cobró las vidas de 38 personas entre niños y adultos, y destruyó cientos de hogares. El 6 de abril el equipo de AMAMECRISIS distribuyó, a través de su representante en dicha ciudad, volantes sobre primeros auxilios emocionales y condujo el protocolo de manejo de crisis para grandes grupos de víctimas primarias (Mitchell & Everly, 2001) en el lugar del desastre. El 15 de mayo miembros de AMAMECRISIS llevaron a cabo el Protocolo Grupal e Integrativo con EMDR, con 44 niños. Había 22 niños y 22 niñas, de entre 8 y 15 años. Todos habían perdido sus hogares y algunos de ellos, seres queridos.

Se hicieron mediciones antes del tratamiento con la Escala de Reacción del Niño ante Eventos Traumáticos (CRTES por su sigla en inglés) (Jones, 1997) y una Escala modificada de Unidades Subjetivas de Perturbación (SUDS) por su sigla en inglés (Wolpe, 1991).

La Escala de Reacción del Niño ante Eventos Traumáticos, se deriva de la Escala de Impacto del Evento de Horowitz, Wilner & Alvarez (1979) y es una escala de auto reporte con 15 reactivos, que miden la frecuencia de síntomas relacionados al trauma. Adicionalmente al puntaje total, esta escala proporciona puntajes en dos subescalas: Intrusión y Evitación.

Cuatro semanas después, el 12 de Junio de 2004, el grupo volvió a Piedras Negras para hacer un seguimiento de los mismos 44 niños utilizando CRTES. En la sección de los anexos, en el Gráfico 1 se muestran las mediciones del CRTES previas y posteriores a la aplicación del protocolo. En el gráfico 2, podemos observar la Escala de Unidades Subjetivas de Perturbación (SUDS) durante el protocolo y en las figuras 1 y 2 podemos ver el trabajo de una de las niñas de Piedras Negras.

Estudios piloto

Desde 1998, el equipo de AMAMECRISIS ha llevado a cabo tratamientos con este protocolo grupal, después de Inundaciones en Acapulco, México (1997), Posoltega, Nicaragua (1998), Caracas, Venezuela (1999), y terremotos en las ciudades de Pereira y Armenia en Colombia (1999), y San Salvador, El Salvador (2001).

Durante estos estudios se trabajó en refugios temporales con una población transitoria, lo que hizo difícil tanto la recolección formal de información como la realización de entrevistas de seguimiento. Como medida previa al tratamiento, se utilizó una versión simplificada de la Escala de Impacto del Evento de Horowitz, Wilner & Alvarez (1979), para determinar el grado de sintomatología, y una Escala modificada de Unidades Subjetivas de Perturbación (SUDS) por su sigla en inglés (Wolpe, 1991), para medir los cambios durante el tratamiento con el protocolo. Los resultados de estos nueve estudios piloto se muestran en los gráficos 3 y 4.

Estos estudios piloto, son considerados estudios de caso relevantes sólo en forma clínica. Le permitieron a nuestro grupo aprender cómo trabajar bajo condiciones de caos físico y social, cómo ser creativo ante pedidos abrumadores, y cómo desarrollar estrategias para reunir información.

Discusión

El estudio de Piedras Negras, sugiere que la intervención temprana luego de un desastre puede producir reducciones significativas en la perturbación de los niños, tal como lo muestran las mediciones hechas con CRTES. El promedio CRTES antes del tratamiento era de 32.77, lo que indica un alto nivel de perturbación. Cuatro semanas después la medición con CRTES daba un resultado de 8.27 (Gráfico 1), lo que indica una baja perturbación.

También podemos observar una correlación entre las mediciones previas al tratamiento: CRTES nos da una puntuación promedio de 32.77 (gráfico 1), el promedio de SUD en el primer dibujo es de 9.24 (Gráfico 2), y el SUD del primer dibujo de la niña que es de 10 (Figura 1).

En el gráfico 2, podemos observar como decrece el nivel promedio de SUD conforme avanza el protocolo y esto se correlaciona con los dibujos de la niña (figuras 1 y 2). Como ya vimos en el gráfico 1, dichos cambios se habían mantenido un mes después del tratamiento.

Consideramos relevante comparar los resultados obtenidos en Piedras Negras, México y Santa Fé, Argentina (Adúriz et al., in press) debido a la similitud de los desastres (inundaciones), a la cercanía en tiempo (Santa Fé, Julio 28, 2003 y Piedras Negras, Mayo 15, 2004), al trabajo con niños dentro de una escuela y no en un refugio, a que ambos estudios se realizaron con niños latinoamericanos, a que se aplicaron las mismas escalas de medición y a que se siguió el Protocolo Grupal e Integrativo con EMDR sin modificaciones (ver gráficos 5 y 6).

Los cambios observados en Piedras Negras, son consistentes con las observaciones y mediciones hechas por el equipo humanitario de EMDRIA Latinoamérica en Santa Fé, Argentina (Adúriz et al., in press), (Gráficos 5 y 6), y con los resultados obtenidos en los estudios piloto, tanto de niños como de adultos (Gráficos 3 y 4).

La ausencia de informes sobre impactos negativos del tratamiento con EMDR, nos lleva a la conclusión que la intervención con niños, aplicando el EMDR de forma grupal, es tan segura como eficaz, y toma relativamente poco tiempo. De acuerdo a la experiencia del equipo de AMAMECRISIS, la aplicación del protocolo toma entre 50 y 60 minutos. Durante ese tiempo, un equipo de 4 clínicos (uno dirigiendo y 3 fungiendo como cuerpo de Protección Emocional), puede trabajar confortablemente con 25-30 niños o 40-50 adultos. Nosotros recomendamos una relación de 8 niños por cada profesional en salud mental. En aquellos casos donde no haya suficientes profesionales en salud mental, las/los maestras/maestros de los niños pueden ser de gran ayuda al/la líder del equipo, ayudando a los niños durante el protocolo (a escribir sus nombres, edades, con los números que indican el SUD), como parte del Cuerpo de Protección Emocional.

De ahí que, en un día se puede aplicar el protocolo a 4 grupos de niños, haciendo un total aproximado de 120 niños. Al día siguiente se puede tratar a los niños de forma individual. De acuerdo a nuestra experiencia, un porcentaje de entre 6 y 8 % de los niños requieren de atención individual, la que se puede brindar con este protocolo, aplicado de forma individual, o siguiendo el protocolo de EMDR para niños.

El diseño no experimental de estos estudios de campo presenta limitaciones inherentes y se debe considerar a estos resultados como preliminares y heurísticos. Sin embargo, los resultados obtenidos son alentadores, por lo que concluimos que el uso del Protocolo Grupal e Integrativo con EMDR justifica estudios más exhaustivos y rigurosos.

La historia detrás de los dibujos de Rosa Irene es la siguiente: Cuando el agua llegó cerca de su casa, su padre la ayudó a subirse a un árbol cercano, mientras su madre se subía a otro árbol enfrente, con los dos hermanos de Rosa Irene, de 9 y 7 años. El agua arrasó con su casa y llegó hasta la copa de los árboles. Mientras su padre la sostenía fuertemente, Rosa Irene vio como su hermano menor era arrastrado por el agua, pues su madre no tuvo fuerzas suficientes para salvar a ambos niños. Al día siguiente encontraron el cuerpo sin vida de su hermanito.

Por lo que estamos de acuerdo con Norris et al. (2004), quienes piden intervenciones tempranas y continuas para las víctimas de desastres, y creemos que el modelo descrito puede ser aplicado en forma tal que respete los valores culturales de los sobrevivientes, al mismo tiempo que les brinde esperanza y alivio.

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ANEXOS


Gráfico. 1 .
Piedras Negras, México.
Promedio de mediciones previas (15 de Mayo de 2004) y posteriores (12 de Junio de 2004) con el CRTES.






Gráfico. 2
Piedras Negras, México. Mayo, 15 de 2004.
Promedio de las medidas del proceso de tratamiento usando la escala SUDS.



Figura 1

Figura 2



Gráfico 3.
Estudios pilotos niños y niñas
Promedio de SUD en niños y niñas de cada país


Gráfico 4
Estudios pilotos Hombres y Mujeres
Promedio de SUD en Hombres y Mujeres




Gráfico 5
Promedio de mediciones previas y posteriores con el CRTES
Piedras Negras, México, Pre-Mayo 15 & Post - Junio 12, 2004.
Santa Fe, Argentina, Pre – Julio 28 & Post – Noviembre, 1, 2003.







Gráfico 6
Promedio de las medidas del proceso de tratamiento usando la escala SUDS.
Promedio de mediciones
Piedras Negras México, Mayo 15, 2004
Santa Fe, Argentina, Julio, 28, 2003

 



* Artículo cedido por Ignacio Jarero, EMDR México y expuesto en la revista Psicotrauma.



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